Historia del opalo
Tipo: mineralóide
Escala de dureza de Mohs: 5,5-6
Color: incoloro, blanco, amarillo, rojo, naranja, verde, marrón, negro, azul, rosa
ORIGEN Y PROCEDENCIA
El ópalo es una forma amorfa hidratada del óxido de silicio SiO₂·nH₂. El contenido de agua puede oscilar entre el 3 % y el 21 % en peso, aunque suele situarse entre el 6 % y el 10 %. Debido a su naturaleza amorfa, se clasifica entre los mineraloides, a diferencia de las formas cristalinas del óxido de silicio, que se consideran minerales.
Se cree que el nombre «ópalo» proviene de la palabra sánscrita upala (gema) y, posteriormente, del derivado griego opállios (ver el cambio de color).
Existen dos clases principales de ópalo: el ópalo precioso y el ópalo común. El ópalo precioso presenta un juego de colores (iridiscencia) que el ópalo común no tiene. El juego de colores se define como «un fenómeno óptico pseudocromático en el que los destellos de luz de colores de ciertos minerales se transforman en luz blanca». La estructura interna del ópalo precioso provoca la refracción de la luz, lo que da lugar al juego de colores.
COLORES
Dependiendo de las condiciones en las que se forma, el ópalo puede ser transparente, translúcido u opaco, y el color de fondo puede ser blanco, negro o casi cualquier color del espectro visual. El ópalo negro se considera el más raro, mientras que los ópalos blancos, grises y verdes son los más comunes.
ORIGEN
El ópalo era escaso y muy valioso en la antigüedad. Hasta el descubrimiento de grandes yacimientos en Australia en el siglo XIX, la única fuente conocida de ópalo era Cervenica, más allá de la frontera romana en Eslovaquia, en una mina hoy ya cerrada. El ópalo es la gema nacional de Australia.
Las principales fuentes de ópalo son Australia y Etiopía.

